La rabia es una enfermedad viral prevenible de los mamíferos que generalmente se transmite a través de la mordedura de un animal infectado.

El virus de la rabia infecta el sistema nervioso central, causando encefalopatía y muerte. Los primeros síntomas de la rabia en humanos no son específicos y consisten en fiebre, dolor de cabeza y malestar general. A medida que la enfermedad progresa, aparecen síntomas neurológicos y pueden incluir insomnio, ansiedad, confusión, parálisis, excitación, alucinación, agitación, hiper salivación, dificultad para tragar e hidrofobia (miedo al agua). La muerte ocurre pocos días después del inicio de síntomas neurológicos como la hidrofobia.

Transmisión de ira

La transmisión de la rabia generalmente comienza cuando la saliva infectada se pasa a un animal sin infección. Se han documentado varias rutas de transmisión, la más común es a través de la mordedura y la saliva de un animal contaminado. Después de la infección primaria, el virus entra en la fase de eclipse, que no se puede detectar fácilmente en el huésped. Esta fase puede durar varios días o meses. La entrada de virus en los nervios periféricos es importante para que ocurra una infección progresiva.

Después de que el virus ingresa a los nervios periféricos, se transporta al sistema nervioso central, generalmente a través de los nervios motores y sensoriales. El período de incubación es esta vez desde la exposición hasta el inicio de los síntomas clínicos de la rabia. El período de incubación puede variar de unos pocos días a años, pero generalmente dura de 1 a 3 meses. La propagación del virus dentro del sistema nervioso central es rápida. Durante el período de infección cerebral se desarrollan los cambios de comportamiento clásicos asociados con la rabia.

Signos y síntomas

Los primeros síntomas de la rabia pueden ser signos inespecíficos parecidos a la gripe (malestar, fiebre o dolor de cabeza) que pueden durar días. Puede haber molestias o parestesias (sensaciones subjetivas de la piel como frío, calor, hormigueo, presión) en el sitio de exposición (mordedura), que progresa en días a síntomas de disfunción cerebral, ansiedad, confusión y agitación, progresa al delirio, comportamiento anormal, alucinaciones, hidrofobia e insomnio. Una vez que aparecen los signos clínicos de la rabia, la enfermedad es casi siempre mortal y el tratamiento suele ser de apoyo. La prevención de la rabia es a través de la vacunación.

La prueba directa de antígeno fluorescente se usa con mayor frecuencia para diagnosticar la rabia en animales. Esta prueba requiere tejido cerebral del animal sospechoso de tener rabia y solo se puede hacer después de la muerte.

Diagnóstico de rabia humana

Se necesitan varias pruebas para diagnosticar la rabia antes de la muerte en humanos y ninguna prueba sola es suficiente por sí sola. Las pruebas se realizan con muestras de saliva, líquido cefalorraquídeo, plasma y piel.

Los murciélagos y la ira

Si una persona es mordida por un murciélago, o si el material infeccioso (como la saliva) del murciélago entra en los ojos, la nariz, la boca o una lesión, debe lavar el área afectada a fondo y buscar atención médica de inmediato. Siempre que sea posible, el murciélago debe ser capturado y llevado al laboratorio para detectar rabia. Las personas no están enojadas por el contacto con heces de murciélago, sangre u orina, o al tocar su piel a pesar de que nunca deben ser manipuladas.

Video: Peligro - IRA videoclip (Septiembre 2020).