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Hipótesis autotrófica


Algunos científicos han argumentado que los seres vivos no deben haber surgido en mares cálidos y poco profundos, como propusieron Oparin y Haldane, porque la superficie de la tierra en el momento en que surgió la vida era un entorno muy inestable.

Los meteoritos y los cometas golpean esta superficie con demasiada frecuencia, y la vida temprana no podría permanecer en tales condiciones.

Al principio de la formación de la Tierra, los meteoritos chocaron fuertemente con la superficie de la Tierra, y la energía de estas colisiones se gastó en derretir o incluso vaporizar la superficie rocosa. Los meteoritos se fragmentaron y derritieron, aportando su sustancia a la tierra en crecimiento. Un impacto especialmente violento puede haber generado la luna, que todavía tiene en su superficie las marcas de este bombardeo de meteoritos. En la superficie de la Tierra, la erosión ha borrado la mayoría de estas marcas con el tiempo.

La mayoría de los meteoritos arden hasta desaparecer cuando entran en la atmósfera actual de la Tierra y brillan en el cielo como estrellas fugaces. En los primeros días, los meteoritos eran más grandes, más numerosos y golpeaban la tierra con más frecuencia.

Algunos científicos especulan que los primeros seres vivos no podrían haber sobrevivido a este bombardeo cósmico, y proponen que la vida surgió en lugares más protegidos, como el suelo de los primeros mares.

En 1977, el llamado mar profundo aguas termales submarinas, donde los gases calientes y sulfurosos emanan de las aberturas en el fondo del mar. En estos lugares la vida es abundante. Muchas bacterias que viven allí son autótrofas, pero realizan un proceso muy diferente de la fotosíntesis. Donde viven estas bacterias no hay luz, y son la base de una cadena alimenticia peculiar. Sirven como alimento para animales o se mantienen dentro de sus tejidos. En este caso, tanto los animales como las bacterias se benefician: tienen protección dentro del cuerpo de los animales y reciben alimentos producidos por las bacterias.

El descubrimiento de las aguas termales planteó la posibilidad de que la vida hubiera surgido en este tipo de ambiente protegido y que la energía para el metabolismo de los primeros seres vivos provenga de un mecanismo autotrófico llamado quimiosíntesis. Algunos científicos creen que los primeros seres vivos fueron las bacterias, que obtuvieron energía para el metabolismo a partir de la reacción entre sustancias inorgánicas, al igual que las bacterias que se encuentran actualmente en las aguas termales subacuáticas y otros ambientes muy calientes (a aproximadamente 60 a 105ºC) y sulfuroso Según esta hipótesis, parece que toda la vida que conocemos proviene de este tipo de bacterias, que deberían ser autótrofas.

Quienes defienden esta hipótesis se basan en pruebas que sugieren la abundancia de sulfuro de hidrógeno (hidrógeno gaseoso, H2S, que huele a huevos podridos) y compuestos de hierro en la Tierra primitiva. Las primeras bacterias deben haber obtenido energía de las reacciones que involucran a estos compuestos para la síntesis de sus componentes orgánicos.

Algunas bacterias que actualmente viven en fuentes calientes y sulfurosas pueden realizar la siguiente reacción química, que, según la hipótesis autotrófica, puede haber sido la reacción fundamental de suministro de energía para los seres vivos tempranos:

Sulfuro ferroso + Gas de hidrógeno ---> Sulfuro férrico + Gas de hidrógeno + Energía (pirita, un mineral común)

Las bacterias pueden usar la energía liberada de estas reacciones para producir compuestos orgánicos vitales a partir del CO2 y H2O.

Por lo tanto, de acuerdo con esta hipótesis, el quimiosíntesis - un proceso autotrófico - hubiera sido lo primero. Entonces habría habido fermentación, fotosíntesis y finalmente respiración.

Los debates sobre el origen de la vida todavía tendrán mucho de qué hablar. La hipótesis más aceptada sobre la evolución del metabolismo sigue siendo heterotrófica, aunque la hipótesis autotrófica ha ido ganando cada vez más fuerza.

Vida multicelular

¿Cómo surgieron los seres multicelulares? La evidencia obtenida de estudios geológicos sugiere que ¡Las primeras células multicelulares simples aparecieron en la Tierra hace unos 750 millones de años! Antes de esto había un predominio de la vida unicelular como formas eucariotas simples. A partir de esa fecha, las primeras células multicelulares se originaron a partir de las células unicelulares eucariotas existentes.

¡Desde entonces, la evolución nunca se ha detenido!